lunes, mayo 16, 2005

Con Incitato nos iría mejor

Lo peor está por venir. Es la predicción del chileno Pérez Yoma, quien fue ministro de Defensa cuando se entregaron las armas a Ecuador. La crisis no ha llegado aún a su punto más difícil, sugiere.
Y es probable que así ocurra, a menos que el gobierno que preside ese cargamento de necedad llamado Alejandro Toledo, junto a su cuadrilla de tarambanas, decidan que lo mejor es regirse por el sentido común.
Pero por ahí no parece ir la cosa. Toledo insiste alharacosamente con las disculpas públicas, y otro político oligofrénico añade que éstas deben ser de rodillas, echando más leña a la hoguera de un asunto que fue aclarado oficialmente, de Estado a Estado, hace diez años.
Porque si se trata de pedir satisfacciones, pregunto: ¿Qué coño está esperando Rodríguez Cuadros, nuestro canciller de tecnopor, o qué está aguardando ese bípedo implume desprovisto de sesera que tenemos por premier para hacer lo mismo con Argentina? Porque Argentina, también país garante, igual que Chile, le entregó armas a Ecuador, en pleno conflicto con nosotros.
Y en dicha operación, recordemos, participaron directamente el cuñado del Presidente, el ministro de Defensa y el jefe del Ejército. ¿Ya le hizo llegar el gobierno peruano una nota de protesta a Kirchner? ¿O es que acaso es más rentable azuzar odios antichilenos que antiargentinos?
Si Calígula nombró cónsul a Incitato, su caballo, Toledo a sus íntimos les ha encontrado ocupación en Torre Tagle. Ahí están Ferrero, su mayordomo, Borea, su trompetero del Apocalipsis, Angelito Delgado, su arúspice del desastre, y Pacheco, su heraldo de la nada. Sin mencionar, por cierto, a los cosechadores del caos y recurseros del desgobierno. Como Rodrich, el de los gases verbales, por ejemplo. Especialistas en meter la pata hasta las ingles.
En fin. Gracias a estos irresponsables que nos gobiernan, mañana será más fácil encontrar un unicornio que recuperar la confianza de Chile, país al que necesitamos comercialmente y por sus inversiones. No olvidemos que nuestro vecino es el tercer destino para las exportaciones peruanas, el segundo emisor de visitantes al país, el inversionista más relevante que ha impactado positivamente en nuestra economía emergente, que ha inyectado más de cuatro mil millones de dólares al Perú. Entre otros.
En este sentido, tratar de pescar a río revuelto, azuzando sentimientos xenófobos, escalando en el conflicto exterior para disfrazar algunos pecadillos internos, proponiendo el reflotamiento de Aeroperú, formulando limitaciones al capital extranjero, aventurando blindajes a “sectores estratégicos”, es propio de cierta clase política gallinácea, inherente en aprendices de traidores al desarrollo e integración, típico de manipuladores desvergonzados que, igual que cuervos, están a la caza de cosas muertas para saciar su apetito, y que no les preocupa que las inversiones salgan corriendo del país.
La arrogancia chilena tampoco ayuda, es cierto. Chile nos mira por encima del hombro, como nosotros hacemos con los bolivianos. Pero la crisis no puede seguir escalando más. Debemos decirle basta a los profesionales del rencor.
Pedro Salinas
patentedecorso@terra.com.pe

1 comentario:

Anónimo dijo...

La relacion de chilenos con peruanos es ambivalente , por un lado estan las enormes inversiones chilenas en Peru , por otro lado tenemos piedras en el zapato , una de ellas es el ultranacionalismo peruano siempre presente y avivado por el gobierno del momento , otra es el trafico de drogas e inmigrantes indocumentados peruanos en nuestro pais , son sin duda dificultades que de una u otra manera afectan a chilenos .