
Sin embargo, el tema de las compras militares no puede quedar en un segundo plano cuando la coyuntura actual que se vive demanda estar preparados para hacer frente a posibles enemigos internos y externos.
Hace tiempo el ex ministro de defensa hablaba de la implementación de un núcleo básico de defensa; pero a la luz del tiempo transcurrido ¿Qué prioridad se le ha dado a esta situación?. Sin querer caer en una carrera armamentista absurda, es claro que todo país esta en la obligación de tener la suficiente capacidad disuasiva, para hacer frente a cualquier factor de riesgo.
La historia nos ha dejado lecciones que jamás debemos olvidar, nada tan actual como viejo apotegma: "Si vis pacem, para bellum". Si quieres conservar la paz, ármate para la guerra."
No es necesario poner en riesgo necesidades más vitales, sólo se necesita una visión clara para implementar un conjunto de sistemas que hagan pensar dos veces a quien nos amenaza. Las experiencias de paises que han vivido situaciones similares pueden servirnos como modelo a seguir.
Lo importante es no bajar la guardia y evitar lamentar más tarde la falta de previsión.
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Chile dispone de más de US$ 1.000 millones para armamento.
El gobierno chileno y sus Fuerzas Armadas negocian una nueva política de adquisiciones para renovar su capacidad bélica, con un horizonte de veinte años.
El ministro de Defensa de Chile, José Goñi, reveló que su país dispone de excedentes para la compra de armas por más de mil millones de dólares.
El funcionario agregó que las prioridades de adquisición de material bélico futuro tendrán como eje las necesidades conjuntas de la defensa nacional. Hasta ahora las ramas castrenses definieron separadamente sus compras.
Sobre lo mismo, precisó que las mayores necesidades se vinculan con las capacidades de vigilancia aérea en tareas de guarda costa, así como con el transporte de equipos medianos ante emergencias u operaciones de paz.
Según informó la agencia DPA, los excedentes provienen de aportes directos que efectúa la cuprífera estatal Codelco a las Fuerzas Armadas, debido a una ley dictada en 1978, durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
El gobierno chileno y sus Fuerzas Armadas negocian una nueva política de adquisiciones, con un horizonte de veinte años, con el objetivo de garantizar una capacidad defensiva en caso de un conflicto simultáneo con Argentina, Bolivia y Perú.
Además, Goñi admitió que este año se espera llevar al Congreso un proyecto de ley que permita modificar el actual sistema de financiamiento, pero asumiendo la necesidad de contar con un presupuesto garantizado y plurianual.
En los últimos años, Chile invirtió miles de millones de dólares en renovar su capacidad bélica.
En este proceso las fuerzas armadas incorporaron a su poderío, 140 tanques antinucleares alemanes, dos submarinos Scorpene, aviones F-16 y ocho fragatas.
Fuente: Peru21