Es realmente asqueante observar como ciertos grupetes, definen la política como el arte de servirse del poder para satisfacer sus intereses particulares. Y que la visión que tienen del Estado es el de una chacra, donde el lumpen puede hacer y deshacer sin sentir remordimiento alguno.
Se hace evidente que la corrupción encuentra un buen cobijo en quienes hacen espíritu de cuerpo, para tapar las sinverguenzerias de los integrantes de su "gang" político.
En el Perú, es más fácil encontrar una "virgen que llora", o predecir un fenómeno del Niño ( que nunca llega ), a esperar que un aprista pida la investigación de otro búfalo.
Definitivamente hay mañas que son endémicas y personas que hacen del cinismo, la corruptela, el clientelismo y la coima un patrón de vida. Total! que podemos esperar de un grupo liderado por un conchan, que se acogió a la prescripción y no tuvo la hidalguía de someterse a la justicia. Y que encima le quiso birlar la mujer a un "compañero".
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Documentanción reservada termina en oficinas de congresistas apristas
Exigen a presidente del Parlamento una minuciosa investigación a nivel administrativo.
No es la primera vez que documentación reservada remitida a la Presidencia de la Comisión de Fiscalización del Congreso termina, inexplicablemente, en las oficinas de parlamentarios apristas. Extraña coincidencia si se tiene en cuenta que, en ambos casos, la información está relacionada a procesos de investigación que involucran a militantes apristas: el ministro del Interior, Luis Alva Castro, y el ex jefe del Seguro Integral de Salud, Julio Espinoza.
Exigen a presidente del Parlamento una minuciosa investigación a nivel administrativo.
No es la primera vez que documentación reservada remitida a la Presidencia de la Comisión de Fiscalización del Congreso termina, inexplicablemente, en las oficinas de parlamentarios apristas. Extraña coincidencia si se tiene en cuenta que, en ambos casos, la información está relacionada a procesos de investigación que involucran a militantes apristas: el ministro del Interior, Luis Alva Castro, y el ex jefe del Seguro Integral de Salud, Julio Espinoza.
El último de estos incidentes se produjo a inicios de noviembre, cuando el titular de Fiscalización, Alberto Escudero, tomó conocimiento de que la información sobre los movimientos bancarios de los involucrados en el escándalo del SIS llegó al Parlamento el 29 de octubre, pero fue entregada en su despacho recién el 5 de noviembre, pues antes estuvo en la oficina de Javier Velásquez Quesquén. Un hecho similar -dijo- ocurrió con los antecedentes judiciales del ex jefe del SIS y de la ex funcionaria del Ministerio del Interior Nelly Rodríguez, que terminaron en la oficina del aprista Humberto Falla.
Ante esta situación, el titular de Fiscalización le reclamó al presidente del Congreso una investigación minuciosa, a nivel administrativo, sobre lo ocurrido. A esta demanda se sumó Daniel Abugattás, quien enfiló sus baterías hacia los parlamentarios oficialistas. "Es una interferencia inaceptable; hay un direccionamiento evidente de la información", manifestó.
CIERRAN FILAS.
Entre tanto, los votos apristas lograron desestimar el informe sobre la investigación de la compra de contenidos periodísticos por parte del Ministerio de Vivienda. El documento, elaborado por Edgard Reymundo, establecía responsabilidad penal en una serie de funcionarios de ese portafolio, entre ellos el ex jefe de la Unidad de Comunicaciones, Ricardo Zevallos Buscaglia.