El crecimiento económico (PBI) es necesario esto es innegable, pero no sirve de nada si no se traduce en desarrollo social: educación, salud, seguridad, entre otros.
Y el desarrollo social solo se logra con instituciones sólidas y despolitizadas, una democracia sana y políticas públicas efectivas.
En el Perú, el crecimiento económico no se ha traducido en un verdadero desarrollo social. Tenemos un sistema de salud precario, educación deficiente y múltiples carencias en infraestructura y seguridad.
¿Quién se beneficia realmente del crecimiento económico?
No es difícil encontrar la respuesta: se benefician los mismos grupos de poder que financian campañas políticas y aquellos que logran que sectores del poder político actúen como sus “representantes” en el Congreso.
El crecimiento económico (PBI) es bueno e innegable, pero no sirve de nada si no se traduce en desarrollo social: educación, salud, seguridad, entre otros.
Y el desarrollo social solo se logra con instituciones sólidas y despolitizadas, una democracia sana y políticas públicas efectivas.
En el Perú, el crecimiento económico no se ha traducido en un verdadero desarrollo social. Tenemos un sistema de salud precario, educación deficiente y múltiples carencias en infraestructura y seguridad.
¿Quién se beneficia realmente del crecimiento económico?
No es difícil encontrar la respuesta: se benefician los mismos grupos de poder que financian campañas políticas y aquellos que logran que sectores del poder político actúen como sus “representantes” en el Congreso.
Existen muchos aspectos en los que la calidad de vida en el Perú es mucho peor de lo que cabría esperar dada la riqueza del país. Y siempre debemos recordar que el crecimiento económico debería ser la base de una vida mejor. Un país con un alto PIB per cápita, pero cuyos ciudadanos viven peor que sus homólogos en otros países, no puede considerarse un ejemplo de éxito.
¿Por qué la vida de los peruanos es a menudo más desagradable, más brutal y más corta que la de los ciudadanos de otras naciones desarrolladas?
Es una historia compleja, pero gran parte de ella se debe a que la política está dominada durante décadas por partidos que se oponen ferozmente a cualquier concepto de responsabilidad compartida, de cuidar a nuestros conciudadanos, y que fomentan un profundo nivel de desconfianza que dificulta cada vez más el funcionamiento de nuestra sociedad.
Como resultado, no se garantiza ni una educación de calidad ni una eficiente atención médica. Financiamos insuficientemente los servicios públicos. Se fomenta el consumo privado mientras se descuida la provisión de bienes públicos.
No se asegura la salud y la seguridad básica, incluso para los niños, lo que a la larga nos empobrecerá.
Termino con esta reflexión que he leído y me parece acertada: Reducir el problema del Perú a una simple disputa entre “izquierda” y “derecha” es no entender la raíz del mal. El verdadero conflicto en el Perú no es ideológico, sino ético: entre quienes usan el poder para servir y quienes lo usan para servirse.
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