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miércoles, junio 04, 2025

Moscú presentó su Red Global de Verificación de Datos.

 


La red mundial más grande de bulos y desinformación dice que ha creado una red de verificación contra las noticias falsas. Esto es como poner a un pedófilo a cuidar un parvulario.

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DW verifica: ¿es creíble la nueva red verificadora rusa?
Moscú presentó su Red Global de Verificación de Datos, que afirma combatir las noticias falsas. Sin embargo, expertos critican la iniciativa como propaganda disfrazada de periodismo.

A comienzos de abril, el Ministerio de Exteriores de Rusia presentó la Red Global de Verificación de Datos (Global Fact-Checking Network, GFCN), una autoproclamada alianza internacional de medios de comunicación y verificadores de datos.

En una conferencia, la portavoz de Exteriores rusa, Maria Zajárova, señaló que la GFCN era una respuesta a lo que llamó el "incesante flujo de historias falsas y campañas de desinformación" de Occidente". "Esta iniciativa global nos permitirá contrarrestar las acciones destructivas de Occidente usando nuestra propia agenda constructiva", agregó.

Pero verificadoras de datos consolidadas como Facta y Maldita han alertado sobre los patrocinadores de la GFCN, alineados con el Kremlin, sus operaciones opacas y sus narrativas unilaterales. DW Verifica analiza la situación en detalle.

¿Quién está detrás de la GFCN?
La GFCN fue cofundada por TASS, la agencia estatal rusa, y la organización Regiones de Diálogo, ambas conocidas por sus estrechos vínculos con el Kremlin.

TASS fue suspendida en 2022 por la Alianza Europea de Agencias de Noticias (EANA) debido a las preocupaciones existentes sobre su independencia editorial. En 2023, la Unión Europea sancionó a Regiones de Diálogo por su rol en la divulgación de desinformación y por operar el sitio pro Kremlin War on Fakes, este último sancionado por Estados Unidos por su relación con el Gobierno ruso.

¿Cumple la GFCN los estándares globales de verificación de datos?
La verificación de datos se basa en la transparencia, la obtención de fuentes verificables y metodologías abiertas. Organizaciones líderes como la Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN) exigen a las verificadoras de datos que citen datos públicos y proporcionen métodos que otros puedan comprobar.

DW revisó varios artículos de la GFCN y encontró problemas constantes con las fuentes y la metodología. Por ejemplo, en un artículo titulado "Las elecciones rumanas: ¿cómo ganó Occidente en el segundo intento?", el autor cita al Eurobarómetro de 2024, afirmando que sólo el 14 por ciento apoya las acciones de la UE en Ucrania.

Sin embargo, estos datos son falsos. DW contrastó la información y encontró que el apoyo a las acciones de la UE en Ucrania era mucho mayor en el Eurobarómetro de 2024, y en los distintos reportes de ese año siempre rondó el 60 por ciento.

Otro artículo sostiene que la familia Soros fue la "Organizadora en las sombras" detrás de la campaña "Hands off!" contra el segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, que tuvieron lugar en todo Estados Unidos en abril de 2025. El artículo argumenta que, dado que algunos de los organizadores de las protestas habían recibido previamente financiamiento de Open Society Foundations, de ello se derivaba que la familia Soros debía estar detrás de las manifestaciones.

Esto es engañoso. El artículo se centra estrictamente en dos grupos -MoveOn e Indivisible- e ignora a la coalición más amplia que apoyaba las protestas. Si bien ambas organizaciones mencionadas sí han recibido subvenciones de Open Society Foundations, estas sirvieron para financiar programas generales de trabajo, y no las protestas del 5 de abril en específico. Además, estos grupos mencionan a docenas de financistas, no solo a la fundación respaldada por George Soros.

GFCN: ¿quién escribe sus artículos?
Una colaboradora de GFCN es Sonja van den Ende, una periodista neerlandesa que vive en Rusia y que ha estado cubriendo la invasión rusa a Ucrania junto al Ejército ruso. Algunos medios neerlandeses la describen como teórica de la conspiración. En X (antes Twitter), la periodista escribió hace poco que "Alemania es el país de los que sacan cuchillos, y antes solía ser el de la cerveza y las salchichas; ahora es de solicitantes de asilo, es decir, radicales de Siria, Irak, etcétera".

Otro colaborador es Tim Anderson, director del Centro de Estudios Contrahegemónicos y quien ha calificado la masacre de civiles ucranianos en Bucha de "estafa".

Estrategia rusa conocida: imitar y confundir
Los observadores sostienen que no es casual que el nombre de GFCN solo tenga una letra de diferencia con IFCN. La Red Internacional de Verificación de Datos (IFCN) fue fundada en 2015 por el Instituto Poynter, y es un reconocido consorcio de más de 150 verificadores de datos independientes de todo el mundo. Capacita a periodistas, aplica estándares profesionales y certifica a medios de comunicación sobre la base de la transparencia y la independencia editorial.

El GFCN, por su parte, parece seguir una vieja táctica del Estado ruso: imitar a institucionales legítimas para desdibujar los límites entre el periodismo y la propaganda.

"No consideramos que sus actividades se enmarquen en el ecosistema profesional de verificación de datos", dice a DW la directora del IFCN, Angie Drobniuc Holan, mencionando la constante represión del periodismo independiente en Rusia y el uso de agencias estatales que promueven la agenda de Moscú.

"La verificación de datos profesional requiere la capacidad de verificar de forma independiente las afirmaciones de todo el espectro político", dice la experta. "Los periodistas deben tener la libertad de publicar sus hallazgos, aun cuando contradigan al Gobierno. Tenemos muchas dudas de que ellos puedan hacer eso".

Fuente: https://www.dw.com/es/dw-verifica-es-cre%C3%ADble-la-nueva-red-verificadora-rusa/a-72780363

miércoles, mayo 28, 2025

La inteligencia artificial ya se usa para coaccionar gobiernos. ¿Estamos preparados?

 



La inteligencia artificial ya se usa para coaccionar gobiernos. ¿Estamos preparados?

La inteligencia artificial de X participó en una estrategia de presión a un gobierno extranjero en beneficio de los intereses comerciales de Elon Musk, el primer ejemplo de un nuevo poder blando digital

Ha sucedido en Sudáfrica. El país natal de Elon Musk se negó a hacer una excepción para que su empresa de satélites Starlink, con sede en EEUU, se saltara la ley que obliga a las compañías foráneas a conceder participación en su accionariado a comunidades discriminadas durante el régimen del apartheid. Musk no quería hacerlo y acusó al Gobierno de discriminarle por ser blanco: “A Starlink no se le permite operar en Sudáfrica porque yo no soy negro”.

“Eso no es cierto y usted lo sabe”, respondieron representantes oficiales. Pero ya era tarde. El multimillonario había comenzado a desplegar una estrategia de presión que incluyó el uso de Grok, la IA de su red social X, para impulsar la narrativa de que en el país existe un “genocidio blanco”. Una teoría de la conspiración surgida en foros neonazis que la IA de Musk amplificó a escala mundial en la red social de Musk, a través de miles de respuestas no solicitadas por los usuarios.

Buena parte de ellos no sabía de qué estaba hablando Grok y no le dieron importancia. Pero para los expertos, lo que estaba ocurriendo marcó un punto de inflexión: por primera vez, un sistema de inteligencia artificial estaba siendo utilizado como parte de una estrategia de presión geopolítica. “La gente utiliza la IA como árbitro de la verdad y aquí vemos a los propietarios de la IA haciendo que las herramientas coincidan con sus políticas”, destacó la investigadora Jen Golbeck.

Árbitros de la verdad

Los sistemas de inteligencia artificial ya no solo automatizan tareas. También se usan para influir en el discurso público, alterar el equilibrio político y amplificar narrativas tóxicas. El incidente de Grok ha sido el primero en ser documentado. xAI, la empresa de Musk que lo desarrolla, aseguró que todo se debió a una acción malintencionada de un empleado. Sin embargo, no identificó al trabajador ni explicó cómo pudo este forzar al sistema a validar una desinformación desacreditada por los tribunales.

“Hemos llevado a cabo una investigación exhaustiva y estamos implementando medidas para mejorar la transparencia y la fiabilidad de Grok”, dice xAI, que no ha respondido a más preguntas sobre el asunto. Tampoco a las enviadas por elDiario.es para la redacción de esta información.

La desinformación argumentada por una IA tiene un alcance distinto a la mera propaganda sintética o las imágenes manipuladas. Como advirtió Golbeck, los usuarios han empezado a utilizar los modelos de lenguaje para discernir disputas en redes. La propia configuración de Grok lo propicia: puede ser invocada en cualquier momento y conversación, lo que refuerza su rol como supuesta fuente objetiva.

En una era con ataques generalizados a los medios de comunicación por la extrema derecha y figuras como el propio Musk, estos sistemas aparecen como nuevos árbitros de la verdad. “Permiten obtener una respuesta bien argumentada en segundos, sin apenas esfuerzo. Y hemos aceptado la narrativa de que sus respuestas son objetivas, porque, después de todo, no son sino pura matemática. Por el contrario, muchos medios y fuentes tradicionales han hecho patente su posicionamiento y línea editorial, poniendo en cuestión así su objetividad”, explica Ujué Agudo.

Agudo es coautora, junto a Karlos G. Liberal, de El Algoritmo Paternalista (Katakrak), donde exploran los sesgos que pueden ocultar estos sistemas y nuestra tendencia a creer lo que dice la máquina. “Uno de los mayores riesgos es que no concebimos que nuestro criterio o nuestra autonomía puedan verse influidos por agentes externos, entre ellos, los sistemas automatizados. Como la decisión final siempre recae en nuestras manos, nos sentimos libres y responsables”, añade la experta.

“En algunos casos, el cambio es más sutil, pero en otros es evidente: hay una dimensión ideológica clara en el uso de sistemas automatizados”, señala Liberal. “Si están diseñados desde su base para generar dudas sobre la justicia social o la democracia, es fácil acabar dudando de nuestras propias convicciones”.

Ambos destacan que no hay herramientas de transparencia que permitan detectar estas manipulaciones. En el caso de Grok, solo salió a la luz porque perdió el control y comenzó a hablar del “genocidio blanco” en conversaciones sin relación con la política sudafricana. Liberal avisa que no está claro que podamos contar con sistemas para detectar ese tipo de manipulaciones alguna vez. “Igual tenemos que asumir que siempre están sesgadas. Y que será nuestra capacidad para contrastar esos resultados o para no darles demasiado valor lo que marque la diferencia. No se trata de detectar el sesgo, sino de no caer en la trampa de creer que estos sistemas son neutrales”.

“Podría parecer que lo que buscan es precisamente que vivamos en la desinformación y en la duda constante. En ese 'inundar la zona de mierda' del que hablaba Steve Bannon. No solo no estamos preparados para enfrentarlo, sino que estamos participando activamente en la construcción de una sociedad que, por momentos, se vuelve cada vez más oscura”, continúa el investigador.

Del genocidio blanco a Tiananmén

Es un engaño construido con intención, señalan expertos en derechos digitales. “La IA generativa que impulsa narrativas políticas no es más que otro elemento de la larga lista de perjuicios que están causando estos sistemas”, alerta Jan Penfrat, asesor de la ONG European Digital Rights (EDRi). “Las empresas tecnológicas intentan vendernos la IA como algo inteligente, lo que lleva a la gente a creer que puede confiar en los contenidos que crean esas máquinas, pero no deberían hacerlo”.

Para Penfrat, el problema no es solo técnico, sino político: las grandes plataformas no solo modelan el discurso, sino que también deciden qué discursos pueden o no pueden existir en la realidad que difunden. “Así es como DeepSeek, desarrollado en China, fue programado para no hablar de la masacre de Tiananmén y otros temas políticos que el Partido Comunista Chino no quiere que la gente conozca. Y así es como OpenAI, Google, Meta y X pueden ajustar sus sistemas para eliminar o añadir prejuicios raciales, para promover ciertos puntos de vista políticos por encima de otros”.

“Una sociedad en la que todo el mundo lleva una IA generativa en el bolsillo y la usa como fuente de información está en serios problemas”, asevera el especialista, que avisa de que aún es pronto para vaticinar si las actuales leyes europeas serán suficientes para afrontar estos problemas.

El poder blando de la máquina

Al incidente de Grok le siguió una escena inusual en la Casa Blanca. Alegando el mismo “genocidio blanco” del que hablaba la IA, Donald Trump arrinconó con recortes de prensa y vídeos descontextualizados al presidente sudafricano en el Despacho Oval. A su regreso, el Gobierno comenzó a revisar la ley que había frenado la entrada de Starlink en el país. Si se aprueba la modificación, la empresa podrá operar sin necesidad de vender acciones a población históricamente marginada.

Es una victoria política para Musk, pero un peligroso precedente para la manipulación de los grandes modelos de lenguaje. “No debemos ver esto simplemente como un fallo algorítmico, sino como un síntoma del poder blando que ejercen los monopolios tecnológicos”, advierte Adio Dinika, del Instituto de Investigación sobre Inteligencia Artificial Distribuida (DAIR), fundado por la experta en ética algorítmica Timnit Gebru. “Están utilizando sus plataformas para moldear narrativas políticas, presionar a gobiernos y, en última instancia, avanzar en sus intereses comerciales”.

“El hecho de que la falta de licencia para Starlink —basada en regulaciones estándar de telecomunicaciones y no en políticas raciales— haya sido enmarcada de esa manera y ahora esté siendo revertida, ilustra cómo la manipulación narrativa mediante IA puede crear presión política y distorsionar la regulación”, añade.

Mientras los reguladores debaten marcos legales y las empresas prometen transparencia, millones de personas ya consultan estos sistemas como oráculos digitales. Pero cada respuesta de la inteligencia artificial no solo proporciona información: moldea percepciones, valida prejuicios y, como en este caso, puede alterar el curso de decisiones políticas.

Fuente: https://www.eldiario.es/tecnologia/inteligencia-artificial-coaccionar-gobiernos-preparados_1_12333119.html

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Uno de los mayores mitos políticos en el Perú es que solo tenemos dos opciones: el sistema actual o el "socialismo"/"comunism...