miércoles, febrero 20, 2008

Ministerio del Interior: Dulce Brutalidad


Imagen que muestra a un Policía disparando contra los manifestantes en el Paro agrario.

Durante el Gobierno de Alejandro Toledo, la acción policial contra las revueltas en Arequipa y que dejaron dos muertos, decenas de heridos y detenidos, fueron catalogadas por los apristas de represión brutal y excesiva.

Asi el mitómano compulsivo García, propusó la conformación de una comisión multipartidaria para solucionar la crisis Arequipa y reveló que algunos miembros su partido han planteado un retiro momentáneo de la concertación mientras permanezca el estado de emergencia en Arequipa, debido a que no existen las condiciones necesarias para el desarrollo "armónico y pacífico" del proceso de diálogo.

Pero ahora en este Gobierno apristoide, el accionar de la Policía durante el paro agrario, que ha costado 4 muertos, es destacado por la prensa servil como: "actuar con firmeza".
Lo que en una época le costó el puesto a un Ministro del Interior, es ahora minimizado. Típica actitud de los compañeros cuando se trata de defender a un miembro del partido, aunque se trate de un sujeto incapaz de llevar a buen puerto un proceso de licitación ( el cual además termino salpicado con denuncias de corrupción).
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Lo velan como héroe de la lucha agraria
Julio Rojas Rocca (24) murió durante bloqueo en Pativilca. Cadáver fue paseado por calles de Barranca en medio de gritos que exigían justicia. Muerte por balazo en la cabeza hizo suspender paro.
Juan Álvarez M.
Enviado especial - La República.

El martes, Barranca amaneció con la Panamericana Norte liberada de piedras, de viajeros desesperados, de ómnibus y camiones estacionados ahí donde antes iban a más de cien por hora; sin embargo, otras cosas (rumores, denuncias) bloqueaban esa mañana a los lugareños.
La atención se centraba en la morgue, donde estaba internado el cadáver de Julio Rojas Rocca (24), agricultor que en la víspera había caído muerto por un balazo en la cabeza en la comunidad de Arguay, cerca del puente Simón Bolívar, en Pativilca, localidad vecina a Barranca.
La mayoría de quienes aguardaban el velatorio de pie y bajo el sol se animaba a aceptar la versión según la cual Rojas fue víctima de un arma mucho más potente que un simple revólver, y por lo tanto difícil de creer que estuviera en manos de alguien sin filiación policial.

Esa hipótesis se sustentaba en imágenes captadas por Jesús Paredes, periodista de Econocable. En ellas se aprecia sin dudas que la tarde del lunes, en medio del desesperado afán de los viajeros por sacar del camino a los agricultores –aparentemente contrataron a matones para lograr ese objetivo–, un par de policías, uno de ellos vestido cual agente de tránsito, no tiene reparos en disparar al cuerpo a los manifestantes.
Es verdad que el video no demuestra que los policías causaron la muerte de Rojas –esta se produjo hacia las 8 de la noche y el camarógrafo regresó al lugar tras producida la muerte–, pero sí desmiente a quienes aseguraban que las fuerzas del orden no usaron sus armas de modo alevoso.
Y aunque el comisario de Barranca, comandante Jaime Pita, asegurara que sus investigaciones determinarán el origen del arma asesina, no pudo evitar que los agricultores llevaran el féretro a la comisaría en medio de reclamos de justicia.

Como sea, quedó la sensación de que quienes decidieron que la mejor forma de enfrentar la violencia del bloqueo con la de las balas tal vez no hicieron otra cosa que incrementar la indignación de los agricultores y, especialmente, convertir a Julio Rojas Rocca en un héroe de la lucha agraria; en nombre de quien muy pronto podría recurrirse –para protestar o para poner orden– a las mismas discutibles soluciones implantadas a sangre y fuego.

DATOS
COMPROMISO. La junta de regantes del Valle de Pativilca se hizo cargo de los gastos del sepelio de Julio Rojas. Su presidente, Alejandro Flores, cuestionado por su supuesta apatía en la protesta, anunció que el incidente llevaba a suspender el paro.
CULPA. El dirigente reiteró que la responsabilidad de la paralización es del gobierno por no atender los reclamos de los agricultores, sobre todo el de su inacción ante el alza de insumos.

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