miércoles, noviembre 21, 2007

‘En Política No Se Puede Ser Ingenuos’.


Leí dos artículos sobre la actualidad política y el último disparatado y absurdo planteamiento de García, e indudablemente ambos tienen razón en sus apreciaciones.
Mario Munive escribe en la República García globalizado, y entre lo señalado hay algo que es indiscutible:
‘En política no se puede ser ingenuos’.
Su último globo de ensayo (habla de García), ha confirmado lo que ya se advertía: que no tiene la más remota idea de cómo enfrentar a ese enemigo sin rostro que acecha en la ruta de la droga. Ignora si son narcotraficantes o senderistas. No tiene una sola certeza al respecto. Por eso especula con cortinas de humo. De un lado busca esconder la ineptitud de sus funcionarios, y del otro culpar a los ex ministros de Toledo, a los seguidores de Humala, y a todo aquel que proteste en las calles. Según AGP, son ellos los responsables. Unos por haber liberado terroristas, otros por reunirse con estos y los terceros, los que reclaman sus derechos, no son otra cosa que agitadores extremistas.

Por otro lado Juan Sheput enuncia algo que es cada vez más visible y lamentablemente cierto:
El gabinete ya no da para más. Al señor Del Castillo nadie le cree. El señor Luis Alva Castro no tiene seguridad ni conoce su despacho. El embajador Allan Wagner es un buen embajador. La señora Susana Pinilla es un mar de contradicciones y ni siquiera conoce las leyes de su sector. Las señoras Zavala hace rato que demostraron que el cargo les queda muy grande. El señor Rey es un amigote de Montesinos. Y así por el estilo, tenemos en vitrina un elenco muy mediocre que no merece el país.Pero ellos no se dan cuenta. Se aferran al cargo. No perciben lo que sucede alrededor. No son conscientes de sus propias limitaciones. Hablan, hablan y hablan. Es el elenco hablador, de la política declararativa y que encuentra en las encuestas su derrotero, su hoja de ruta. Están igual o peor que la oposición congresal.

En conclusión el Gobierno de Garcia esta sufriendo un desgaste creciente, se ahoga en sus propias deficiencias y no hace más que reafirmar el sentir ciudadano de haber sido estafados en las últimas elecciones generales. Es increible el panorama, se tiene una oposición casi nula, condiciones para impulsar cambios y reformas en el Estado, pero se carece de un estadista con visión de largo plazo y con vocación para trabajar sin caer en el figueritismo y el show mediático.

Alan García indudablemente no tiene madera para sacrificar el Ego que posee, en beneficio de un país que ya tiene años reclamando un verdadero cambio.

3 comentarios:

Perro del Hortelano dijo...

!!!!BENDITO SEAS ECUADOR!!!!!!

5-1 5-1 5-1 5-1.....JAJAJAJAJAJA

Anónimo dijo...

Ewing, Cual es el verdadero cambio que venimos reclamando hace años? quienes lo reclaman? Garcia no te gusta y a mi tampoco, pero es este sombrio personaje el unico culpable de todo? Es que el Peru se fue a la mierda en los ultimos 18 meses? o eramos sucios, corruptos, ineptos e inconformes desde siempre?

Munive confirma lo que ya advertia: garcia y el gobierno actual no tienen un plan para acabar con el terrorismo o el narcotrafico, lamentablemente debo arruinar tu fuente para comentarte que ningun pais de este planeta, hoy, tiene un plan para combatir el terrorismo y/o el narcotrafico, triste no?
Sheput con picardia, menciona el elenco hablador, bien, si no fuera porque el yang del elenco hablador es la oposicion, cuya inutilidad es tan letal como las acciones del gobierno.
Ante este panorama, te pregunto nuevamente: Cual es el cambio que venimos reclamando?

Ewing Jesús dijo...

El análisis es complejo, pero de algo estoy seguro y es que la solución no parte de seguir optando por más de lo mismo. El problema no es que el gobernante sea de izquierda, de derecha, verde, rojo, amarillo o azul. Se deben elegir personas con solvencia moral y que tengan un visión de largo plazo para llevar a cambio las reformas que el país reclama. El meollo del asunto es que la gente deposita su confianza en gente cuyo pasado y accionar no garantiza un verdadero cambio. Dejarse seducir por esta clase de gente resulta fácil cuando la oferta electoral no es mucha.