jueves, setiembre 20, 2007

Juan Sheput Y los Abogados !!

Hoy tuve la suerte de leer el blog de Juan Sheput, el artículo "En manos de abogados ", y no dejo de darle la razón.
El Perú se ha caracterizado, desde la época republicana por los tinterillos, leguleyadas, y abogaduchos que creen que la emisión ( cual incontinencia urinaria ), de leyes es la solución a los problemas de nuestra Nación.
Hasta décadas atrás era increíble la cantidad de abogados que egresaban de las Universidades, pues para la clase dominante y no dominante, tener un hijo Abogado era algo que otorgaba nivel social.
Así, se menospreciaban las profesiones ligadas a otras ramas ( ciencias ), y justamente esa es parte de la enfermedad que hoy padece el país. Basta revisar la historia peruana para afirmar lo aquí expuesto.
Si bien el tener especialistas en derecho no es malo, el haberle dado tanta atención a las escuelas de derecho en desmedro de las ciencias, ingeniería, investigación, etc, ha sido el escollo que ha permitido el estado actual de subdesarrollo en que vivimos. Los países que han alcanzado un grado de desarrollo tecnológico y social no lo han logrado gracias a los abogados. Ha sido en gran medida por el impulso que le han dado los investigaciones y gente vinculada al campo técnico y científico. Pero aquí tratar de que sea así, es como pedirle peras al olmo. Mientras tanto seguiremos siendo gobernados por una sarta de inútiles que piensan que todo se resuelve con leyes, proyectos de ley y más leyes.
Traigo a colación algunos análisis que demuestran que la proliferación de leyes, en un país; no son más que el síntoma de que algo anda mal en él.
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Las ideas sencillas tienen la ventaja de articular pensamientos sueltos y así lograr una visión clara. Éste es el caso de la idea de Saavedra Fajardo, el escritor político más reconocido del Siglo de Oro Español. En su obra más popular fue encontrada una idea elemental, la exageración en el número de leyes de un país causa más daños que beneficios.
Y ésta es una buena idea para considerar en los tiempos en los que se ha tomado como algo dado la relación entre la emisión de leyes y el beneficio probable a los ciudadanos. ¿Quién no reacciona favorablemente ante la emisión de más leyes más complejas creyendo que ello es solución de problemas? Quizá la verdad sea lo contrario, menos leyes, más sencillas crean situaciones más propicias al bienestar.
La idea de esta carta viene de la obra de Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648) Empresas o Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas, coedición del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y Editorial Océano de México MCMCCIX, Empresa XXI pp. 287-292. El original fue publicado en 1640.
Después de una serie de consideraciones, el autor llega a la idea que se destaca en esta carta de Ama-Yi®. Dice que la multiplicidad de leyes es algo que lastima a las repúblicas. Las leyes, cuando son muchas no causan otra cosa que trastornos y complejidades. Muchas leyes se olvidan y en ese olvido no pueden respetarse, por lo que se desprecian. La sencillez de la ley produce su admiración y respeto, la abundancia de leyes, su desprecio e ignorancia.
Cuando hay muchas leyes, se contradicen unas a otras, y hacen nacer diversas interpretaciones u opiniones maliciosas, de donde nacen los litigios y las desavenencias. Las sociedades que se rigen con un exceso de leyes ocupan a la mayoría de los habitantes en los juicios y desperdician tiempo necesario para los campos y los oficios. El trabajo es frenado por la abundancia de leyes. El exceso de leyes, entonces, es causa de complicaciones innecesarias, del desprecio a lo legal, de pleitos y de pérdida de tiempo.
Más aún, el exceso de leyes hace que muchos malos sean señores de los buenos y que unos pocos buenos sean sustento de los muchos malos. Son allí los tribunales bosques de facinerosos y quienes hablan de cuidar los intereses del pueblo son en realidad la cadena que los sujeta con crueldad. Las muchas leyes son pues más frenos que alientos.
¿Les resulta familiar lo mencionado líneas arriba? Parece que hablaran de nuestro Perú.
Y para culminar, otras líneas que son interesantes, dejo el enlace para su lectura completa:
Exceso de profesionales que además son mediocres. ¿Se puede cambiar esta situación? Claro, pero ningún político querrá adoptar medidas que, definitivamente, serían impopulares, como son el cierre de universidades o institutos que carezcan de la calidad mínima, el cierre de facultades con exceso de profesionales, la elevación de niveles de exigencia académica (ahí los que se quejarían primero serían muchos estudiantes, seguro). Todo el mundo se llena la boca con la palabra educación, pero no se ven acciones concretas.

Por ejemplo, hace poco el Ministro de Justicia y la SUNARP "premiaron" a varios egresados de la carrera de derecho. Pero el Colegio de Abogados de Lima hace ya tiempo emitió un comunicado en el que daba cuenta del exceso de abogados que existían en el país, exhortado a las autoridades pertinentes hacer algo al respecto. Pero si un Ministro y una institución pública otorgan premios a los estudiantes de derecho (?y por qué no hay premio para estudiantes de física, química, biología, antropología, historia, numismática y cosmetología?), obviamente el resto de la población (escolar, sobre todo) se verá inducida a creer que la abogacía es una carrera rentable. Si esto sigue así…
Daniel Salvo © mayo de 2004

3 comentarios:

Juan Sheput dijo...

Me alegra coincidir contigo Ewing, sobretodo sabiendo que eres muy ácido y agudo en tus análisis. China, que es la locomotora del mundo por su crecimiento tiene a la totalidad de su gabinete en manos de ingenieros nueve ingenieros para nueve despachos. El mismo Chile tiene mayoría de economistas, científicos y economistas en su gabinete. Aquí, como muy bien dices, todo quieren resolverlo con leguleyadas.

Manito de Cuy dijo...

Sin embargo el asunto este, es más complejo que simplemente decir "que no haya mas leyes", por que :
1. esta percepción de arreglarlo "todo" mediante una ley está sumamente arraigada no solo en la población sino en sus dirigentes mas conspicuos. Tenemos, no hace muchos dias, el ejemplo de Alan que, al sentirse fastidiado por la labor de la Contraloría en la zona del sismo, pretendió hacer aprobar una "nueva" ley para, supuestamente, "agilizar" las entregas de donaciones. Es como pretender suspender los latidos del corazon para parar la hemorragia. Y este no es el único caso, sino el que se me viene a la memoria en este momento, pero hay cientos de ellos.
2. Se le ha otorgado cierto "valor" positivo a la cantidad de leyes aprobadas tanto por el congreso como en la foja personal de cada congresista. A mas leyes mejor congresista, pareciera ser la norma de medición del desempeño político. El sueño de la ley o proyecto propio está tan arraigado en la mente (?) de nuestros "padres de la patria" que algunos incluso han "copiado" textualmente leyes de otros paises para presentarlos como propios, so pena de sentirse que no han cumplido el rol para el que fueron elegidos.
3. Por muchisimos años, la gente comun y corriente ha entendido que las leyes unicamente sirven para coactarlo, restringirlo. Muy pocas veces para facilitarle las cosas. Corolario de ello es la reiterada violación a unas leyes que sienten ajenas. Lo que redunda en mayores leyes para intentar hacer cumplir las primeras.
4. Las personas de dinero han entendido tambien que para poder "mejorar sus negocios" es necesario ajustar las leyes de modo tal que le favorezcan mas (se han usado muchisimas excusas para ello: proteccion de la industria nacional, proteccion del consumidor, generación de polos de desarrollo, etc). Prueba de ello son la presencia de los "lobbys" para favorecer leyes con nombre propio.
5. Los políticos, en su gran mayoría, usan los leyes como mecanismos para privilegiar ciertos aspectos (por que es parte de sus función política), pero sin una optica integral y sistémica, generandose lo que se comenta, un maremagnum de leyes que se contradicen, que interpretan, que interpretan la interpretación y otras de re-re interpretación asi hasta el infinito.

Considero que la solución pasa por la calidad antes que por la cantidad, como bien ha sido señalado tanto por el autor de la nota como por el comentarista anterior. Sin embargo, como muchas cosas en esta vida, es mas facil decirlo que hacerlo. Pero para ello están los políticos, para marcar el norte y trabajar en consecuencia.

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Anónimo dijo...

Siempre un exceso de leyes esta mal. Las leyes no deben coactar jamas la LIBERTAD que es el bien mas preciado que existe. por eso abajo las leyes escesivas, ojala deroguen todas las leyes obsoletas e innecesarias que solo perjudican a la gente.