viernes, diciembre 15, 2006

Hildebrant Desnuda La Verdad de los Medios

¿Ética y comunicación?
Me invitan a un conversatorio sobre ética y comunicación y suelto mis verdades y la gente se ríe y todo se convierte en una chacota general.
A mí me alegra que una supuesta disertación académica termine en risotadas y festejos. Porque eso de emparentar ética y comunicaciones resulta muy gracioso, hablando en general, en este país nuestro.
Por ejemplo, digo, ¿ustedes creen que Empresa Periodística Nacional, la que edita los diarios que imitan a The Economist como son Correo, El Bocón, Ojo y Ajá, pueda decir algo sobre los abusos sin nombre de la SUNAT cuando, al mismo tiempo, y a pesar de ser cuantiosa deudora de impuestos, recibe de ese ente recaudador, sólo por publicidad del año 2006, la suma de un millón doscientos mil soles, tal como consta en el contrato celebrado entre Nasser Benjamín Saca Aguilar, intendente nacional de administración de la SUNAT, y Luis Manuel Agois Banchero, a nombre de Epensa?
¿Ustedes creen que el director de Correo podrá hacer una investigación sobre las posibles –casi olorosas– mugres de la SUNAT cuando su empresa, que le debe millones a la SUNAT, recibe de la SUNAT un millón doscientos mil soles para poner avisos que nadie necesita leer pero que se ponen para mantener a Correo debidamente engrasado a pesar del óxido indeleble de la familia fundadora?Entonces la gente se ríe. Y se carcajea.
–¡A mí me vienen con el cuento de la ética y la comunicación! –digo.Y pregunto:¿Y saben cuánto ha recibido El Comercio de la SUNAT sólo en el año 2006? Pues aquí lo tienen: un millón seiscientos veinticinco mil soles. Y, al igual que en el caso de Correo y adjuntos, no por la vía de una licitación sino por el atajo del llamado y conveniente “proceso de exoneración de selección”, sustituido en este caso por “la contratación del servicio personalísimo”. Así consta en el contrato firmado este año por el mismo Nasser Saca (¿de dónde sea?), de la SUNAT, y el señor César Pardo Figueroa-Turner, representante de El Comercio.
Pardo Figueroa-Turner es el mismo señor que, hasta bien entrado el año 2005, seguía firmando, a nombre de El Comercio, contratos de canje publicitario con Aerocontinente, la empresa de Fernando Zevallos González, condenado por narcotráfico a 20 años de prisión, delitos cometidos, como le consta a los lectores de El Comercio, desde 1984 y para cuya ejecución el tal Zevallos empleó muchas veces como tapadera la empresa Aerocontinente, voladora entidad gracias a la cual –hasta que fue cerrada por quiebra– viajaban gratis, por territorio nacional y extranjero, los periodistas y directivos de El Comercio.
–¿Y ustedes creen que así se puede hablar de ética y comunicación? –pregunto con cierta cachita relamida. Y la gente se cae de los asientos de la risa.
Pregunto entonces al risueño público que me honra con su presencia en el auditorio de Petroperú:
–¿Saben ustedes cuántas veces el Estado peruano ha reprogramado la deuda de Panamericana Televisión, deuda contraída en 1982 con el aval del Estado, pagada por el Estado, deshonrada por Panamericana TV y reprogramada por tercera vez en diciembre del 2005 gracias a un vergonzoso Decreto Supremo firmado por Alejandro Toledo y Fernando Zavala?
Muestro el documento y leo la fecha de su publicación en El Peruano: 28 de diciembre del año 2005, día de los santos inocentes.Carcajada general. La gente se divierte cada vez más.–¿Y saben a cuánto asciende la deuda que Panamericana Televisión contrajo hace 24 años y que ya pagó el Estado en su nombre? Pues a cinco millones trescientos cuarenta y cinco mil dólares con el Eximbank y a diez millones setecientos ochenta y dos mil euros con el Paribas.
Y termino de preguntar:–¿Y por qué Panamericana Televisión jamás fue embargada, como lo habría sido la más pequeña de las ferreterías si debiese cien soles a la SUNAT? Y me respondo: ¡porque es un canalazo!
Más risas de catarsis y de suero de la verdad puesto en vena.Pregunto a mis oyentes:
–¿Y saben lo que hacen los poderosos de la comunicación –no de la ética– cuando no quieren pagar sus impuestos?Les cuento entonces la historia verídica y recientísima de Frecuencia Latina, el canal de las ventanas indiscretas y los enjuagues discretísimos.
La historia es como sigue. El Canal 2 debe más de 30 millones de soles de impuestos. Cuando la SUNAT quiso cobrárselos, Canal 2 planteó una acción de amparo, firmada por el propio Baruch Ivcher, en la que le solicitaba a un juez que le dijera a la SUNAT que dejara de cobrarle porque eso atentaba “contra los derechos constitucionales” del demandante, habida cuenta de que el señor Ivcher, a pesar de haber cobrado –en una ventanilla discretísima del Banco de la Nación– más de veinte millones de soles como indemnización del Estado, todavía se considera víctima indemnizable de “la persecución fujimorista”.
Pues bien, para hacerla breve: como el asunto no parecía prosperar, entonces el señor Baruch Ivcher recurrió a una jugada maestra que la escuela de Chicago no aplaudiría: mandó a dos trabajadores suyos –los señores Luis Gallardo Cerna y Luis Cruz Rivera– a plantear una acción de amparo en contra del Ministerio de Economía y la SUNAT.
¿Dónde clavaron el amparo? ¡En el cuarto juzgado civil de Trujillo, que nada tenía que ver con el caso!¿Y el juez lo aceptó?Sí, el juez de ese despacho, doctor Antonio Escobedo Medina, lo declaró fundado y envió una resolución a la SUNAT en los siguientes términos:“Ordénese a la SUNAT la suspensión de cualquier acto, resolución o procedimiento coactivo en el estado que se encuentre y la prohibición de adoptar nuevas cautelares o de ejecución, o de dictar nuevas resoluciones o iniciar nuevos procedimientos…”
–¿Esta es una obra maestra del ingenio jurídico, sí o no? –pregunto.Y añado: –Es que me olvidaba decirles qué aducen los supuestos trabajadores de Canal 2 que presentaron el recurso para que SUNAT no le cobrara al canal de la señora Chichi. ¿Saben qué aducen? Que si la SUNAT le cobra al canal de la señora Chichi, pues entonces ellos pueden ver en peligro el cobro expectaticio de sus indemnizaciones, porque la empresa podría cobrar…
Ahora sí que mucha gente estalla en risotadas, se tapa la boca mientras ríe, se dobla porque parece dolerles el estómago, se desahoga en suma como si lo que acabaran de oír los liberara de un mito que los tenía secuestrados, que infectaba su libertad e impedía esta risa libertaria que los devuelve a la cruda y sucia realidad.
¿Ética y comunicación?
No me hagan reír. Sólo un puñado de periodistas –algunos de los cuales sostienen su lucha ante el ceño fruncido de sus patrones– sostienen lo que queda del prestigio de la prensa peruana. Los demás se han hundido en el pragmatismo modelo Alan García y han hundido al gremio con él. Son tan pragmáticos que dan náusea.

P.D. Agradezco el gesto de Alfredo Marcos porque intuyo cuánto le ha costado imponerlo. Mis gracias a Danilo Quijano, a Miguel Ángel Zapata, a Tulio Mora, a Enrique Sánchez Hernani, a Carlos Ostolaza, a Luis García Miró y a muchas otras personas que me han expresado su solidaridad. Aunque me disgusta debo referirme, sin embargo, a la infame nota que ayer publicó Aldo Mariátegui. Sin referirse para nada al acoso judicial del que soy ocasional víctima –mañana podrá ser él y tendrá mi solidaridad–, este chico talentosísimo, que hubiera podido honrar su apellido pero que ha preferido ser huérfano de Friedman y viudo de Pinochet, dice que estoy fuera de radio San Borja porque mi programa no se escuchaba. Lo desafío a que se lo pregunte a Álex Samaniego, dueño de la radio. Su teléfono es 98152508. Vamos, Aldo, si te queda algo de periodista, si las cenizas de Pinochet no han terminado de tiznarte, te ruego que llames a Samaniego y le preguntes si su decisión de dejarme sin salario se debió a falta de sintonía. Y te pregunto, además, dónde puedes haber leído cifras que no existen, dado que la medición de la sintonía radial se hace por trimestres y Al día con Hildebrandt no llegó a ser ni siquiera tresmesino. ¿Por qué tanta mezquindad? La verdad, me acostumbré hace años a que en el Perú pensar por cuenta propia es exponerse y decir verdades incómodas es ponerse a tiro de las más “chiquitas” pasiones. Así es el fútbol, que le dicen.
César Hildebrandt
Tomado del Diario La Primera
www.laprimera.com.pe

1 comentario:

Anónimo dijo...

tienes razon no se puede hablar de etica en el periodismo cuando el grupo plural maneja un monoplio supuestamente prohibido en el pais y que solo se meneja por sus intereses. como un grupo puede tener tanto poder ahi se explica porq la sunat le compra tanta publicidad