domingo, mayo 07, 2006

“¿Cómo Creer En Una Persona Que Se Acogió A La Prescripción?

: Héctor Vargas Haya asegura que Alan García no cumplió su promesa de juzgar a los corruptos del régimen anterior al suyo.
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A diferencia del 2001, en estas elecciones el discurso anticorrupción no ha sido tomado como bandera por ninguno de los candidatos presidenciales. Conversamos con el autor de 184 años de corrupción e impunidad para reflexionar sobre uno de los temas donde tanto Humala como García parecen tener rabo de paja.

Mario Camoirano Correo: ¿En el Perú se puede robar con honores?
Héctor Vargas Haya: En efecto. La capital está llena de homenajes a gobernantes corruptos, comenzando por la avenida La Colmena, que lleva el nombre del traidor Piérola, que dio un golpe de Estado en plena Guerra con Chile inventando la calumnia de que Mariano Prado se fugaba a Europa para ocultar las investigaciones del caso Dreyfus. Igual que el tan mentado Velasco, que dio su golpe para ocultar su participación en un escándalo de contrabando de los altos mandos de las Fuerzas Armadas. Lo vemos en el presente proceso electoral, donde los que han recibido los honores son aquellos que no han definido su situación jurídica.
C: ¿Se refiere a Alan García?
HVH: ¡Por supuesto! Y también a la hija de Fujimori. Estoy seguro de que si el “Chino” hubiera podido candidatear sería el contendor de García en la segunda vuelta, y eso sólo demuestra la vigencia del viejo lema: “No importa que roben, pero que trabajen”...
C: Lo que se contradice con esas encuestas donde la mayoría de la población reclama sanciones drásticas contra los corruptos...
HVH: Es una contradicción aparente, consecuencia de la personalidad divagante y confusa de gran parte de los peruanos, que a la hora de la verdad no se molestan en coimear al funcionario público para que los atiendan con premura o les aprueben lo que está prohibido. A todos les gusta pasarse la luz roja y bajarle veinte soles al policía si los atrapan. Gritan contra la corrupción, pero son los primeros actores de ella.
C: ¿Esta conducta divagante es un fenómeno reciente?
HVH: En absoluto. Entre los primeros decretos de Bolívar estuvo la pena de muerte para los contrabandistas y también fue el primero que se derogó a su partida. Por algo dijo Bolívar de los peruanos que “son valientes cuando están en recua y serviles cuando están encadenados”. Lo que pasa es que el conocimiento de la corrupción durante el gobierno de Fujimori se benefició de tecnologías que antes no existían.
C: ¿Cuál es el origen de la corrupción?
HVH: Muchos señalan que la pobreza, pero es incorrecto. No son los pobres los que ganan licitaciones públicas, organizan el contrabando, trafican con cocaína, negocian la compra de armamento o se enriquecen con las asignaciones presupuestales. Por el contrario, la pillería de los pobres no es sino el reflejo del mal ejemplo de los poderosos.
C: ¿La corrupción va de la mano con el olvido?
HVH: Así es. En el Perú mucha gente se persigna después de haber sido atea. Esto se origina en la tristemente célebre política del “borrón y cuenta nueva”. Cuando no hay sanción caemos en la impunidad y la repetición de todos los males. ¿Por qué la mayoría de norteamericanos pagan sus impuestos? No porque sean honestos, sino porque saben que de ser detectados recibirán un castigo ejemplar.
C: ¿ La corrupción es consecuencia del centralismo?
HVH: Sí, porque los que viven en Lima, limeños y provincianos, saben que es mucho más fácil robarle al país desde este reducto que si hubieran veinticuatro gobiernos descentralizados. La descentralización dispersa la posibilidad de acumulación de riqueza ilícita. Desde la época del guano, las grandes fortunas limeñas se han hecho, en su mayoría, de la exacción de recursos naturales ubicados en provincias.
C: Durante el gobierno de Toledo se han visto juicios contra la corrupción como nunca antes. ¿Es el inicio de un cambio o sólo un espejismo?
HVH: Una de las razones de tanto juicio es que las pruebas dejadas por Montesinos hacían innegables los hechos. Pero el gobierno de Toledo ha cometido un grave pecado al no profundizar la lucha contra la corrupción modificando la legislación penal y carcelaria. No se hizo nada por eliminar la prescripción. La vigencia de ese “derecho” de los corruptos es la gran traba para el saneamiento moral del país.
C: Derecho que ha permitido tener a Alan García en la segunda vuelta. ¿Fue un error de Hugo Chávez calificar al ex presidente como “ladrón de cuatro esquinas”?
HVH: Yo prefiero evitar los adjetivos. Ni siquiera en el banquillo de los acusados se puede utilizar esos epítetos. Pero con respecto al fondo de la pregunta, es innegable que en el gobierno de García, exabruptos económicos aparte, la corrupción fue incontenible. Y no sólo eso, sino que tampoco cumplió su promesa de juzgar a los corruptos del gobierno anterior (Belaunde). Fue por eso que me aparté del APRA.
C: ¿Pero ahora que García ha hecho acto de contrición sobre su pasado gobierno no se anima a volver?
HVH: ¡Pero si ahora es peor! El APRA ya no existe, se ha convertido en un club de baile. La Marsellesa ha sido reemplazada por el reggaetón. Yo me retiré por razones de principios y esos principios aún no han sido revalorados. El no ha demostrado todavía cómo amasó su actual fortuna, que no puede ser negada por sus signos exteriores de riqueza. ¿Cómo puedo creer en una persona que se acogió al recurso de prescripción? Los hombres de honor jamás se escudan en el olvido.
C: ¿En qué se basa para afirmar que no existe clase política en el Perú?
HVH: Cómo puede haber clase política cuando nadie está definido en sus convicciones y cada elección es una danza de tránsfugas. Nuestra “clase política” no es más que una parvada de aventureros que no saben diferenciar constitucionalismo de democracia. Lo primero que les falta es precisamente clase.
Tomado de Diario Correo - Peru
www.correoperu.com.pe

1 comentario:

Anónimo dijo...

vas a publicar mi comentario? vamos, demuestrame ke no eres partidario de la censura.