miércoles, febrero 22, 2006

Haya y García: la decadencia

Hoy es el Día de la Fraternidad aprista, el cumpleaños de Haya. Recordándolo, uno no puede dejar de pensar lo bajo que ha caído nuestra política. No se me pasa por la cabeza ver a Haya bailando perreo o cantando salsa, a Bedoya haciendo disfuerzos, a Belaunde comiendo cualquier cosa que le diesen, a Barrantes recibiendo globos de agua en la cara con sonrisas, a Prado poniendo voleibolistas en sus listas, al patricio Bustamante y Rivero contando vulgaridades, como que él se lanza flatulencias delante de sus parientes (¡Andrade se pasó!), a LAS yendo a programas cómicos a aguantar que lo manoseen y le hagan befa. No, una cosa es buscar el cariño popular y otra prestarse al imperio del populacherismo chabacano. La política debe tener “gravitas”, majestad para ser respetada. Un político no es un puerco sonriente que se embute todo lo que le acercan ni un payaso que tiene que estar haciendo majaderías para que la masa lo apruebe a risotadas. Miren a los chilenos Alwynn, Frei o Lagos. Esto no es elitismo pituco ni hablar como un viejo antipático. Es reflexionar sobre una evidente degeneración de nuestra política. Política es intercambiar ideas, proponer un norte, hacer pedagogía, dar el ejemplo para que la gente sea mejor, no imitarla precisamente en sus defectos para que siga hundida en el fango de la ignorancia y lo brutal. El gusto por lo bueno se forma, se educa, se aprende; no vale eso de que “hay que darle lo que le gusta a la gente y si quiere basura, pues adelante”. Si bien es cierto que a nuestra política la ha bastardeado la tremenda caída en nuestra instrucción pública, lo que ha dado por resultado tener masas con educación ínfima, esta moda la inició Alan García en 1985 con esos gestos de tomar agua sucia del casco de un minero y estupideces demagogas de ese calibre. Por eso no me sorprende verlo ahora tratando de bailar como un grácil adolescente para mendigar votos. ¡Patética imagen la de ver no ya a un torpe hombre obeso de mediana edad meneándose como una morsa ebria en tierra firme, sino nada menos que a un ex presidente de la República haciendo el ridículo! Y me niego aún ahora a aceptar estas terribles palabras del genial filósofo romano Séneca: “¿Cómo puede complacer al pueblo quien se complace en la virtud? La popularidad se persigue con malas artes. Tienes que hacerte semejante a ellos; no te darán su aprobación si no te reconocen”. Es básico que el sufragio sea libre para que los políticos no vayan a adular a las masas sin respetarse a sí mismos.
ALDO MARIáTEGUI
La columna del director
Tomado del Diario El Correo Peru

1 comentario:

Anónimo dijo...

NO MAS POPULISTAS QUE SE LLENAN LA BOCA Y NUNCA HAN HECHO NADA POR EL PUEBLO, YA ESTAMOS HARTOS, LOS SOLCIALISTAS, COMUNISTAS, IZQUIERDISTAS O COMO QUIERAN CAMUFLARSE VIVEN DE LOS POBRES, PUES SI ESTOS DEJARAN DE SERLO SE LES ACABA EL NEGOCIO, ASI DE SIMPLE; POR ESO:
LOURDES PRESIDENTA!!!!
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