miércoles, julio 27, 2005

La farra fiscal sí es un delito

Y el vicepresidente David Waisman lo promueve.
Ya estamos acostumbrados a que cada declaración de David Waisman constituya una ofensa a la sensatez, a la racionalidad y a la inteligencia. La mayoría de sus comentarios son entendidos de ese modo por la opinión pública, lo cual explica que su intención de voto no supere el 2%.
Sin embargo, ciertos comentarios suyos significan un grave riesgo para la gobernabilidad y la decencia en el ejercicio del poder, pues tienen eco en algunas personas con la capacidad de tomar decisiones relevantes. Por ello, este último tipo de opiniones debe ser rechazado de plano.
Es el caso del comentario que ayer realizó el vicepresidente: "El mayor daño que se le puede hacer a un país es robarse la plata de todos los peruanos (.) pero la farra fiscal no es ningún robo, no confundamos las cosas, por favor, construir una carretera, una vivienda, una pista .".
Ese es uno de los argumentos más peligrosos para el buen uso de los escasos recursos públicos, pues detrás de la obvia necesidad de invertir en la construcción de la infraestructura que se requiere para el progreso de las ciudadanos, o de gastar en los urgentes programas de apoyo social que se necesitan para paliar la situación de pobreza en la que se encuentra más de la mitad de los peruanos, se esconde y trafica con intereses mezquinos fundamentados en el objetivo de servir exclusivamente al gobierno de turno -y a las personas que lo manejan- y no a los de la sociedad en su conjunto.
Incluso, ese es el argumento utilizado para justificar a los 'corruptos eficientes': roba pero hace obra.
La corrupción, especialmente en el caso de las organizaciones estatales, consiste en la utilización de los medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Así, es lo mismo meter mano a la caja fiscal para robarse el dinero, que decidir el destino de los recursos públicos en opciones de gasto o inversión sin escoger la más inteligente, sino la que más le conviene a los políticos que toman la decisión.
La farra fiscal, señor Waisman, es un delito, y quien la promueve es un delincuente.
Augusto Alvarez Rodrich.
Tomado de peru21.com

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