domingo, junio 12, 2005

La Última Función.

Defensa del burócrata ante los delirantes ataques del presidente Tintan y su carnal, el vicepresidente.
AUCKLAND.- Las bravatas del presidente Alejandro Toledo suelen ser patéticas, pero lo son aun más cuando se ven desde un país como Nueva Zelanda -donde me encuentro atendiendo una invitación de su gobierno-, el cual posee un bien afinado aparato burocrático gracias a la reforma del Estado emprendida hace varios años, y al hecho de contar -a diferencia de nosotros- con políticos responsables.
Ayer, el presidente la emprendió otra vez, con expresiones hiperbólicas, contra la burocracia, en línea con el discurso 'anti-talibán' que inició antes de su gira, y en concordancia con los desvaríos de su vicepresidente, quien cree -pobrecito él- que sus dos semanas en Palacio han traído "paz y orden al país", y de Jorge Mufarech, su 'ideólogo anti-MEF'.
Hinchado por un viaje que, según él, ha producido millones -no interesa si después no se concretan, como la mesa de donantes que anunció en el año 2001, al regreso de la gira por Europa-, Toledo proclama que no se detendrá por "una burocracia intermedia insensible" que lo tiene "prisionero", que sus "opositores silenciosos (esa burocracia) están en el interior del gobierno", y le pide a sus ministros "sacudirse" de ella y que, "sin temblarles la mano", la despidan en el acto.
El presidente prefiere burócratas como Hilda Zamalloa, la amiga de su esposa que el premier coloca -y defiende con descaro- al mando de los programas sociales, o como sus familiares y amigotes, interesados en rascar la olla de un Estado que ven como botín.
Toledo quiere hacer creer que su estridente fracaso se explica por ser "prisionero" de esa burocracia a la que ahora acusa. Es todo lo contrario, pues mucho de lo poco bueno de su mandato se lo debe a ella.
Pedro Pablo Kuczynski hace mal en quedarse callado y, por su interés político, en coquetear con David Waisman, el carnal del presidente. Los ministros y funcionarios responsables deberían renunciar ante tanta payasada inaceptable, pues Toledo es -como se advirtió en esta columna- el actor central de esta lamentable función circense que será el final de su pobre gobierno. Que baje el telón.
Augusto Alvarez Rodrich
www.peru21.com

No hay comentarios.: