miércoles, junio 22, 2005

Bob Cuaresman en el Cusco. !!!!

Imaginemos que, de un momento a otro, un distrito limeño se puebla de rastas, seguidores de Haile Selaisie, de largas trenzas y que escuchan la música del extinto cantante jamaiquino Bob Marley. Estos llegan al poco tiempo a ser la mayoría y terminan eligiendo de alcalde, a ritmo de reggae y copiosas aspiradas de marihuana, a un señor que se llame, por ejemplo, Bob Cuaresman. Como sabemos, la marihuana tiene un profundo significado religioso para los rastas y su consumo es parte integral de esa religión. Así, Bob Cuaresman decide entonces dar un edicto por el cual se declara que –“dada la profunda fuerza telúrica de la yerba mágica, su tradición de consumo milenario desde la reina de Saba, el rey Salomón y el nacimiento de Etiopía, su carácter espiritual-religioso y su uso en rituales donde el hombre se comunica con la naturaleza”- sólo en el distrito estará permitida la libre siembra -y fumada- de la planta mágica llamada marihuana, con la salvedad de que “está prohibida para el narcotráfico”. Todo esto zurrándose olímpicamente en las leyes nacionales. Más o menos eso es lo que ha ocurrido ahora en el Cusco. Resulta que se toma el hecho de que una planta es considerada “mágica” o “religiosa” por algunos para tirarse abajo así todo el ordenamiento legal, tomando a este animismo primitivo como excusa (a ese paso, vamos a volver a adorar al Sol). Patético. Claro que la represión al narcotráfico es una lucha perdida y que lo más inteligente para acabar con las mafias es la legalización, porque ésta tiraría los precios al suelo (ya lo demostró el genial economista Milton Friedman), además que al final es cuestión de cada uno lo que hace con su cuerpo y el Estado no tiene por qué meterse en eso. O que EEUU compren toda la cosecha anual de coca a un precio atractivo y ya vea qué hace con ella. O si no, que paguen un subsidio directo que haga muy atractivos los cultivos de sustitución frente a la coca. Estos dos caminos le saldrían más baratos a EEUU que todo el dinero que destina anualmente a la lucha contra el narcotráfico o al “Farm Bill”, dado por Bush para mantener absurdos subsidios elevadísimos a productos como el trigo, el algodón, el azúcar, el maíz, etc., que al final, como bien lo ha demostrado The Economist, terminan en los bolsillos de millonarias corporaciones agrícolas que son muy generosas en financiar a los políticos, tanto republicanos como demócratas: una corruptela que se retroalimenta.
ALDO MARIÁTEGUI

3 comentarios:

lincolnmaylleantaurco dijo...

Le cometo que a lo largo de mis 46 años he visto el uso, (masticación a chhakchado) de la coca por mis abuelos, por mis padres, por mi familiares, por parientes, por mis vecinos, en mis viajes por el interior del país (cerro de pasco, huánuco, junín, huancavelica, cusco, puno, ancash, cajamarca, apurimas) y jamás he tenido el prejuicio de su relación con el narcotráfico.
Pero si hablamos de la corrupción y el narcotráfico por la coca, debemos de delimitar el tema y el hecho. Atentamente

jc mateus dijo...

Tan típico del señor Mariátegui hacer sorna de lo que no conoce. Lástima que no ha leído ninguno de los siete ensayos que esribió su tío abuelo y que cree que el Perú se acaba en Larcomar. Una cosa es criticar un hecho jurídico con argumentos legales y otra muy distinta embarrar culturas milenarias de las que nunca debe haber oído hablar con metáforas de boletín escolar.

Anónimo dijo...

Pues pienso que sin duda la represion es algo que no funciona, sobre todo si se basa en la hipocrecia, y eso hacen los gobiernos, dejar que el mercado decida sobre este tema es algo que un corto plazo puede lograr un ajustos pero a la larga cambiaria la cultura acerca de como vemos las cosas. Sin duda las cosas estan asi, con politicas antidrogas, etc, etc, porque en el fondo son un negociado para muchos intereses y grupos de poder.