lunes, mayo 16, 2005

Carta soñada

Señor George W. Bush Presidente de los Estados Unidos de América De mi consideración: Le dirijo la presente para proponerle la suscripción, entre el Perú y los Estados Unidos, de un Tratado de Libre Circulación de personas.
No escapará a su atención lo absurdo que sería que se permita que entre los Estados Unidos y el Perú circulen libremente otros seres vivos, como peces ornamentales de la amazonía, mariposas, caballos o alpacas, incluso cabello humano –que es considerado como un bien más en el comercio internacional– y no puedan circular personas. Poner a las personas en peor condición que las plantas o los animales sería especialmente degradante de nuestra condición humana.
Para un fluido comercio de bienes es muy importante que las personas puedan circular libremente, porque para vender muchas veces es necesario un contacto directo entre comprador y vendedor. Mientras los EEUU niegan visas –luego de cobrar 200 dólares– a miles de peruanos, nosotros practicamos una política de puertas abiertas a los norteamericanos.
Esto les da facilidades para vender sus productos en el Perú, mientras muchos peruanos se ven imposibilitados de hacer lo mismo en los EEUU, lo que agrava la desigualdad en las relaciones comerciales entre nuestros países.
Tampoco escapará a su entendimiento que parte del comercio internacional es el comercio de servicios. Muchos de los servicios que nosotros podemos ofrecer competitivamente en los EEUU son de carácter personal, como los que prestan gasfiteros, electricistas, mecánicos, choferes, enfermeras, maestros, secretarias, carpinteros y muchos otros, los que no deben ser excluidos del libre comercio entre nuestros países.
Servicios que, por cierto, podríamos ofrecer a precios mucho más bajos a los prevalecientes, con el consiguiente beneficio para los consumidores norteamericanos. Para poder ofrecer estos servicios, los peruanos necesitan poder ingresar libremente a su país.
Dado que su gobierno profesa una orientación neoliberal, que considera que debe permitirse que los mercados funcionen libremente, resulta incoherente que esta promoción del libre mercado se limite a libre circulación de los bienes y de los capitales, y no considere también la libre circulación de la fuerza de trabajo.
Debido que en la actualidad un millón de peruanos reside en los Estados Unidos, la mayor parte de los cuales está o ha estado en el pasado en condición de ilegal, y considerando la voluntad de muchos otros peruanos, considero que este tema es de fundamental importancia para nuestro país, por lo que la libre circulación de personas debe ser priorizada en las negociaciones actualmente en marcha entre nuestros países. Atentamente,
Pedro Francke
pfranck@pucp.edu.pe

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