viernes, mayo 20, 2005

Ahora aparece “Lady Bi II”

Una indagación interna de la Dirección General de Control de Armas y Explosivos de uso civil (Dicscamec) –realizada en el 2004– detectó graves irregularidades que implican a Verónica Bardales Castillo, quien labora en la Jefatura Departamental de la entidad estatal en Chiclayo, Lambayeque. Al menos dos oficiales de la Policía Nacional fueron removidos de sus puestos por este caso, pero la hermana de la ex escolta presidencial Lady Bardales continúa trabajando en esa dependencia como si nada hubiese sucedido.
La tarde del lunes 16 de mayo, mientras ya no había ningún periodista en la Sala Grau del Congreso, Lady Bardales, la teniente de la PNP más famosa de las últimas semanas, dijo que su hermana Verónica laboraba en la Dicscamec. Y efectivamente, Lady Bardales no mintió. Su hermana labora como empleada civil en el área de Explosivos y Pirotecnia de dicha entidad estatal –dependiente del Ministerio del Interior–, donde ingresó en 1997. Pero lo que la teniente no dijo a los miembros de la Comisión de Fiscalización que ahora la investigan, es que su familiar estuvo involucrada en un hecho sumamente grave que, sin lugar a dudas, podría costarle el puesto a cualquier funcionario del Estado sin vara. Eso no es todo. Verónica Bardales no sólo salió bien librada del problema –hasta el momento– sino que hasta ahora sigue trabajando en la Dicscamec. Esta última información fue confirmada a Correo por el general PNP (r) Edgard Suclla Flores, actual director general de la Dicscamec (ver recuadro).
Increíblemente quien sí llevo la peor parte fue un oficial PNP en situación de retiro que llevó a cabo inicialmente la investigación y que, al igual que Suclla Flores, ocupó el más alto cargo de esa entidad; duró apenas un mes y medio en el cargo. El informante Esta historia empezó en marzo del 2004. En esa fecha, el coronel PNP (r) Oswaldo Chávez Vega, entonces director de la Dicscamec, no terminaba aún de familiarizarse con su nueva oficina cuando recibió la información de que algo extraño ocurría en Chiclayo, Lambayeque. A través del hilo telefónico, un informante le comunicó que el comandante PNP José Sara y Seguín, responsable de la entidad estatal en esa ciudad, estaba proporcionando clandestinamente la camioneta Pick Up de la institución a una empresa particular ubicada en Batangrande, nada menos que a una hora y media del lugar de donde debía estar estacionada. El coronel Chávez quiso conocer todos los detalles y el informante contó todo lo que sabía. No sólo proporcionó el nombre de la compañía y del propietario, sino también la identidad de todas las personas involucradas. Al final de la conversación, el informante le advirtió al coronel Oswaldo Chávez que tuviera sumo cuidado en sus indagaciones “porque había una persona que podía perjudicarlo”. Chávez Vega pasó por alto la recomendación y, como todo oficial correcto, decidió primero verificar la información y luego dar parte a las instancias respectivas. Durante algunos dias, el coronel Chávez hizo algunas pesquisas en Chiclayo y Tambogrande a través de una persona. Cuando empezó a corroborar los datos del informante, decidió poner al tanto de todo a Richard Díaz, entonces viceministro del Interior, con quien despachaba una vez por semana. Chávez Vega fue con un plan de trabajo bajo el brazo y Richard Díaz lo aprobó de inmediato. Esta vez, se autorizó que un equipo especial de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimin) viajara a la zona para registrar todo lo que ahí ocurría.
El señor de la mina Los agentes de la Digimin verificaron en Batangrande que la camioneta roja marca Nissan, de placa PGY-103, servía para movilizar a los ingenieros de la mina Pan y Oro a la hora del almuerzo. Correo confirmó que el mencionado vehículo oficial existe y que, en efecto, está asignado a la Dicscamec. Los detectives de la PNP pudieron constatar además que en la tolva del vehículo viajaban otros 15 trabajadores de la referida mina, que luego del almuerzo eran llevados de regreso al trabajo. La mina Pan y Oro está ubicada, por cierto, en las afueras de Batangrande, a media hora de camino y a una hora y media de Chiclayo.
De ella se extrae principalmente mármol. Lo extraño es que el propietario es Pedro Martín Valle Martínez Vargas, el actual conviviente de Verónica Bardales, hermana de Lady, quien fue vinculada sentimentalmente con el presidente Alejandro Toledo.
Para las fuentes consultadas, ese presunto vínculo amoroso es clave para desentrañar la “ayudita” que recibió Verónica Bardales de Dicscamec, pues Valle Martínez Vargas es un alférez PNP en situación de retiro con antecedentes poco transparentes. Fue dado de baja de la institución policial por medida disciplinaria. Exactamente por “abandono de destino en plena comisión del servicio”. En su legajo personal figura además 34 días de rigor y dos procesos judiciales: uno en la Cuarta Zona Judicial de la Policía y otro en el Décimoprimer Juzgado Penal de Lima, por delito contra la fe pública. Con protección oficial Pero Pedro Valle, cuñado de Lady Bardales, no es el único “suertudo” que hace empresa a costa del Estado. La propia Verónica Bardales hace y deshace en la Dicscamec de Chiclayo, según las fuentes de ese lugar consultadas por Correo.
Durante la gestión del comandante José Sara y Seguín, Verónica Bardales iba a trabajar cuando quería. Y cuando lo hacía, era para apoyar a su novio con la empresa minera. Pues contaba con la “protección” del mencionado jefe de la dependencia ministerial, según la documentación. De acuerdo con el informe N° 01-04-Dicscamec-EESPIO, Verónica Bardales utilizó las instalaciones de la Dicscamec para seleccionar y contratar al personal que aspiraba a trabajar en la mina de su novio. Esta evidente inconducta funcional no habría sido traducida en una sanción severa por las autoridades de esa institución.
La hermana de Lady Bardales continúa trabajando en la Dicscamec de Chiclayo como si nada. Jefe de Dicscamec confirma que Verónica Bardales sigue en su puesto A pesar de las irregularidades detectadas hace casi un año en la Dicscamec de Chiclayo, la hermana de Lady Bardales, Verónica, continúa en dicha dependencia estatal. Así lo confirmó el actual director de Dicscamec, general PNP (r) Edgard Suclla Flores en una entrevista con este diario ayer en la mañana. “Ella sigue trabajando allá. Si quieren pueden llamar y preguntar”, dijo el oficial en situación de retiro a Correo. El general Suclla dijo a este diario que no conoce detalles de la investigación, pues no se realizó durante su gestión, pero indicó que debió haber sido elevada a la alta dirección del Ministerio del Interior. Sobre el comandante PNP Sara y Seguín, entonces jefe de Verónica Bardales, dijo que ya no trabaja en Dicscamec. No precisó a qué se debió su salida. Verónica Bardales: “No tengo que ver con el caso”
Correo: Un informe de la Dicscamec la incluyó a usted y a su pareja en la comisión de irregularidades en la dependencia de Chiclayo.
Verónica Bardales: No tengo nada que ver en ese tema, no es mi caso, ni he tenido que ver con ese problema. Está tratando con la persona equivocada.
C: Pero a usted la mencionan en la investigación de Dicscamec.
VB: No hay ningún informe. La información que busca está en el Noveno Juzgado de Chiclayo, me parece. Ahí figuran los implicados de ese caso.
C: ¿Usted reclutó obreros para que trabajaran en la mina de su conviviente, en las oficinas de la Dicscamec?
VB: No sé de qué me está hablando. Yo no tengo nada que ver. ¿Quién le ha dado esos datos? Los involucrados son el comandante Sara y Seguín, Elena Vásquez, la señorita Gabriela Gutiérrez y el señor Paico (trabajadores de la entidad estatal).
C: ¿Y Pedro Valle, su pareja, tiene algo que ver con el caso?
VB: Él no tiene nada que ver, es un punto aparte... (La conversación se cortó en forma abrupta, un sujeto tomó el auricular y dijo que no se le siguiera llamando, pues consideró, erróneamente, que Correo los estaba hostigando).
Lady vuelve a desairar al MP La teniente PNP Lady Bardales no asistió por segunda vez consecutiva a la citación programada por la titular de la Cuarta Fiscalía Anticorrupción, Marlene Berrú. Los encargados de tomar sus declaraciones la esperaron más de dos horas. Bardales había sido citada de manera verbal y no escrita.

No hay comentarios.: