sábado, abril 23, 2005

Fin del voto libre: nos escupieron la cara

Gracias a oscuros cubileteos, este Congreso ha cerrado definitivamente que el voto libre sea visto en el pleno. Tal como nos quisieron imponer una bicameralidad que era aplastantemente rechazada, ahora nos bloquean una iniciativa abrumadoramente aceptada. ¿Usted los entiende? Según coinciden las más diversas fuentes legislativas, el protagonista en detener al voto libre fue el congresista Natale Amprimo. Unos dicen que Amprimo teme que éste favorezca al APRA (aunque esta versión no se ajusta al rumor de que ya consiguió un lugar en la plancha aprista). Otros añaden que está haciendo gala de sus habilidades negociadoras y de su influencia congresal para demostrar su poder y así empujar su futuro político, que no excluiría suceder a Flores Aráoz en julio próximo. Bloqueando ésta y otras iniciativas, Amprimo enseñaría que es el nuevo “macho alfa” del Congreso, el flamante líder de esta manada. Claro que necesitó de cómplices. El más destacado de ellos fue el legislador Kuenen Franceza (UN), quien retiró su firma del dictamen de la Comisión de Constitución a pesar de anteriormente haberse manifestado a favor del voto libre (la idea era presentar un solo dictamen y que ya el pleno decida). Y pasó a firmar un dictamen en minoría que está en contra del voto libre, rompiéndose así el acuerdo inicial de un solo dictamen. Eso lo pinta de cuerpo entero... Ahora bien, este dictamen en minoría está firmado por personajes con trayectorias políticas tan ilustres como Anel Townsend (la consecuente de los cinco partidos. Jamás le he escuchado expresar un concepto medianamente lúcido o interesante. Sólo palabreo y palabreo nervioso e inconexo, más tres o cuatro clichés), y Henry Pease (ex democristiano, ex izquierdista y ex UPP que acabó de… chakanista. Patético) o de ideas estrambóticas como el fundamentalista cristiano Chávez Chuchón, que nada tiene que envidiarle a un fanático islámico. A ellos se han sumado los oficialistas Fausto Alvarado y Marcial Ayaypoma (los muy torpes no comprenden que el voto libre frenaría a su adversario Fujimori), el decepcionante Hildebrando Tapia (UN) y, claro, el líder Natale Amprimo, archienemigo del voto libre y, por ende, de la voluntad ciudadana. Todo esto motivó que los apristas tiren la toalla y ya den por archivado el debate. Una pena, porque por lo menos esta iniciativa siquiera debió llegar al pleno. Una vez más, nos escupieron a la cara. En fin, la culpa es de aquellos que votan por éstos. No me asombraría que reelijan a Townsend, Franceza, Chávez Chuchón o Amprimo el 2006. Y nos seguirán haciendo estas cosas.
Por: Aldo Mariátegui

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