viernes, abril 22, 2005

¿Eje rojo-negro para tumbar a Toledo?

Es curioso cómo aquí se repiten situaciones insólitas. Así como Hitler y Stalin cerraron un pacto de no agresión en vísperas de la II Guerra Mundial, ahora el partido maoísta Patria Roja (primo hermano de Sendero Luminoso que controla la educación porque ha capturado el Sutep sin elecciones libres) está llevando negociaciones con nada menos que el líder fascista Antauro Humala para constituir un eje rojo-negro (colores históricos del comunismo y el fascismo, respectivamente). Y ésta es una mezcla bastante peligrosa. Por un lado, Patria Roja es un movimiento pequeño y semiclandestino, de cierta presencia en las universidades públicas y el magisterio, muy bien organizado y entrenado en organizar acciones de violencia urbana y rural. Son maestros en tácticas de lucha callejera como saturación de avenidas claves, cortes neurálgicos de carreteras, estrategias antipoliciales bien estudiadas (como atacar directamente a los oficiales antes que a los subordinados, buscar quemar patrulleros y aislar portatropas, meter bombas lacrimógenas en los orificios de las tanquetas, pinochitos, caimanes y rochabuses), quema de llantas para crear cortinas de humo, cantos y lemas rítmicos y enardecedores, además del uso de armas artesanales como queso ruso (latas de leche “Gloria” rellenas de pólvora y clavos), bombas molotov clásicas, miguelitos (clavos fundidos para reventar llantas), pirulos (cachiporras pequeñas), infladores (tubos que percutan cartuchos), cachorros (pedazos pequeños de cartuchos de dinamita), huaracas, napoleones gigantes (atado de papel rellenado con clavos, piedras y pólvora que revientan al ser tirados contra el suelo), pistolas hechizas (armas caseras que percutan un solo disparo), máscaras de gas caseras, botellas rellenas de hidróxido de carburo que se inflaman al contacto con el agua y demás parafernalia, como lo han demostrado en numerosas ocasiones. Lo que carece este grupo es de un líder carismático. Tienen el producto, pero no el envase. Aquí entra Antauro, que disfraza su pensamiento racista, violentista y extremista con una limpia apariencia de sosiego y ambigüedad (Ollanta era el “chico malo”, mientras que él es el “chico bueno” de la “Humala Family”) dentro de un aspecto personal telegénico (tanto de él como de su atractiva y muy cortés esposa) y una imagen familiar propia de una decente clase media. Antauro piensa que ahora sólo una algarada similar a la ecuatoriana podría tumbar a Toledo y no alzamientos paramilitares como el hecho por su hermano... Y Patria Roja ya descartó tanto a la guerrilla como al terrorismo para llegar al poder, sabe que no lo ganará por votos y son expertos en combate urbano… ¡Peligroso este matrimonio! Toledo y los servicios de inteligencia deben andar despiertos si no quiere acabar como Lucio Gutiérrez.
Por: Aldo Mariátegui.

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