sábado, febrero 12, 2005

Dos asuntos con los que nunca se debe jugar.

Gracias a la oportuna revelación hecha por el programa Prensa Libre sobre el proyecto para paliar los estragos de la pobreza extrema mediante una ayuda económica mensual de US$30 -asunto desarrollado con amplitud desde el jueves en este y en otros diarios-, el país pudo tomar conocimiento de dicho plan.
Ello obligó al Gobierno no solo a confirmar, sin medias tintas, la existencia del programa a través de más de un vocero oficial -el presidente, el premier, los ministros de Economía, de la Mujer y de Salud, los consejeros de Palacio, etc.-, sino a esforzarse por demostrar que, a pesar de que su lanzamiento coincidirá con el inicio de la campaña electoral, este no estará asociado a fines proselitistas.
La prensa puede estar satisfecha por haber puesto el tema en la agenda nacional, pues asuntos de la importancia que tiene Pro Perú no se pueden desarrollar entre gallos y medianoche y con las ideas 'inspiradoras' del equipo político del presidente, cuyo interés está ahora más cerca de lograr una representación parlamentaria relevante en el próximo Congreso que les ayude a salvar el pescuezo, antes que en ayudar a los pobres.
Información debidamente corroborada por este diario indica que, hasta antes de la revelación del plan, había fuertes presiones para apurar el lanzamiento del mismo, con improvisación y sin mucha preocupación por un manejo técnico y fiscalmente responsable.
En otro terreno, en los últimos días se produjo una acusación de un fiscal contra Alan García por la terrible matanza de Accomarca, ocurrida en 1985. Existe sospecha de que presiones derivadas desde el Gobierno han estado detrás de la misma. Sin embargo, como ha indicado más de una personalidad independiente que siguió de cerca dicho suceso, al ex presidente aprista se le puede acusar de muchas cosas, pero no de haber impulsado dicha masacre.
En su desesperación por salir del hoyo en el que está y perfilarse con posibilidades en la próxima elección, el Gobierno podría estar recurriendo a una serie de estratagemas inaceptables. Jugar con los muertos o con los pobres no es un buen camino.
Augusto Alvarez Rodrich.
Tomado de Peru21.com

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